Fibromialgia y microbiota

Existen cada vez más estudios relacionando el estado de la microbiota intestinal con la sintomatología de la fibromialgia.

La fibromialgia es un síndrome que cursa con dolor intenso generalizado en todo el cuerpo. Está a menudo asociada a: fatiga crónica, náuseas, problemas de comprensión y memoria, debilidad muscular, dolor de cabeza, calambres, pérdida de apetito, caída del cabello, trastornos auditivos (acúfenos), etc.

Impacto de la fibromialgia: en España, el 18% de la población manifiesta que tiene dolor y el 12% declara tener dolor moderado o intenso. Entre 700 000 y 1 millón de personas están afectadas y existe mucha más prevalencia en mujeres, entre 30 y 60 años.

La fibromialgia es una enfermedad multifactorial que afecta a todos los órganos y es clave considerar posibles problemas alrededor, más allá de la etiqueta del diagnóstico. Puede esconder una intolerancia al gluten no celiaca, una histaminosis, un SIBO, un déficit de DAO o de otras enzimas, ya que, en estas condiciones, los síntomas se solapan.

El equilibrio de la microbiota está directamente relacionado con nuestro estado de salud. Una alteración en la microbiota es un desequilibrio entre los grupos de microorganismos naturalmente presentes en el intestino (disbiosis), que puede ocurrir, por ejemplo, por un desarrollo de excesivo de hongos, como la candidiasis intestinal. Diversos estudios asocian un sobrecrecimiento de Candida en el intestino con uno de los síntomas muy característicos de la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica.

Se multiplica la bibliografía que relaciona la fibromialgia con alteraciones en la microbiota intestinal, e incluso, se están observando tipos de bacterias concretos que se puedan rastrear en esta enfermedad.

El aumento de permeabilidad intestinal está asociado al desarrollo de enfermedades como el síndrome metabólico, trastornos neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes…

La disbiosis intestinal está asociada a un posible aumento de la permeabilidad intestinal. Por ejemplo, el sobrecrecimiento de bacterias portadoras de lipopolisacáridos (LPS) generan un aumento de la permeabilidad intestinal y una cascada de inflamación.

Las herramientas diagnósticas permiten evaluar los desequilibrios en la microbiota y el estado de la permeabilidad intestinal para poder ofrecer un manejo clínico más preciso.  Este manejo pasa por la modulación de la microbiota y la permeabilidad gracias a distintas estrategias nutricionales que se deben personalizar (incluyendo suplementación).

Detrás de la fibromialgia se pueden solapar distintas enfermedades o alteraciones, y es clave contextualizar para personalizar el manejo clínico.

Es importante que el profesional de salud que elijamos tenga una visión actualizada utilizando desde las herramientas diagnosticas más innovadoras a tratamientos personalizados.